Cinco cosas que no me acaban de agradar.

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:: A continuación, una lista de cosas que, aunque no tengan nada de malo en sí mismas, no estoy totalmente cómoda/convencida con/de ellas:

1)   El café en vaso: Es una tontería, porque realmente lo que importa es que el café sepa bien, pero, en el fondo, lo veo un poco pachanguero. Quizás lo noto así porque mi tío tenía la costumbre de servirse un café con leche después de comer en el vaso donde antes había bebido agua. Es un buen recuerdo: ponía los pies en su escabel, tomaba el cafelito, se fumaba un cigarrillo (echaba la ceniza en el propio vaso; siempre fue un hombre muy pragmático) y, acto seguido, echaba la cabeza hacia atrás y se quedaba grogui hasta la hora de volver al trabajo. Todo eso lo haces en tu casa y quedas como un rey, pero fuera, yo prefiero una taza.

2)   Los refrescos light o zero: Son una buena idea y cambia el sabor de una versión a otra (muchas veces para mejor), pero soy muy despistada y tiendo a pedir una Coca-cola sin mayores pretensiones, así que cuando mis amigas piden después de mí “una Zero”, me siento gorda. Así que nada, tengo que aprender a pedir los refrescos como Dios manda o hacerme la remolona a la hora de pedir y cuando alguien diga lo correcto decir “otra para mí”.

3)   Los pelirrojos: Pobres, no tiene nada de malo ser pelirrojo. De hecho, hay pelirrojas guapísimas y muchas de las chicas de piel clara que se tiñen de rubio están increíblemente más favorecidas cuando se pasan al cobrizo. Pero claro, hablamos de ellas. Los chicos son otro cantar. Es que suelen ser lechosos, hiperpecosos y si tienen vello en el torso me recuerdan a Yupi. Y si son de ojos oscuros, dan mal rollo. Sin embargo, adoro a David Caruso, así que tendré que cambiar el chip y darles una oportunidad a los hombres anaranjados.

4)   Estar constantemente “on”: Me gustan las nuevas tecnologías, pero me saturan enseguida, así que la idea del wassup (o como se escriba) no me acaba de gustar. Quiero estar en contacto con mis amigos, pero sin estar escuchando el móvil constantemente, así que cuando lo instale tendré que armarme de paciencia.

5)   Las uñas muy largas: Una buena manicura puede hacer milagros en las manos, pero llevar 20 centímetros de mejillón me da bastante repelús. ¿Cómo logran dominarlas? Alguna vez que he conseguido mantenerlas con un largo normal me acababa arañando el cuerpo o la cara. ¡Son incómodas y se te llenan de mierda por debajo!.

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Un comentario »

  1. Lo de las uñas desde luego que no lo entiendo. Hace poco me las he dejado de morder y cuando las tengo un poco largas no veas como me molestan, se enganchan con las teclas del ordenador, me araño hasta los ojos… Y la gente con uñas de 20 centímetros por la vida.

Deja tu maldición aquí, gracias.

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