Danza de dragones.

Estándar

:: Nunca me había tocado nada en una promoción o un concurso… hasta ayer. La librería Gigamesh tuvo una idea excelente: regalar 8 ejemplares de Danza de dragones en varias ciudades españolas (entre ellas mi Gijón natal) a través de pistas que dejaban en su Twitter.

Intenté conseguir el cuarto dragón que liberaron, pero no llegué a tiempo. Estaba cerca de mi casa, pero entre que estoy convaleciente de un esguince y que había gente que tenía el coche y la moto preparados para la acción, no tuve suerte.

Volví a casa y pensé en otros sitios donde podrían esconder los libros que faltaban. Habían dicho que los camuflarían en sitios emblemáticos de Gijón, así que por mi mente pasaron lugares míticos diseminados por toda la ciudad.

Pensé en el colegio que hay justo encima de mi calle, rodeado de cadenas gruesas. Fantaseé con la idea de que pudieran ponerlo allí, pero claro, no era un sitio famoso de Gijón (es conocido por la gente del barrio, pero sin mayor trascendencia). Así que cuando leí esto en Twitter no daba crédito:

¡Tenía que ser eso! Me calcé a la carrera, busqué la canción, la imprimí y salí corriendo arrastrando mi pobre tobillo dolorido. Llegué al colegio, eché un vistazo y mi mirada se cruzó con las de un chico y una chica que estaban sentados en las escaleras. Ahí comenzó todo.

Me dijeron “Tienes que cantar la canción”. Les pedí permiso para utilizar mi chuleta y les advertí que no tenía ni idea de la melodía. Hice un amago de tarareo que dieron por válido y me instaron a que comenzara a cantar. Donde ya estaba nerviosa, acabé: sacaron un móvil y empezaron a grabarme. ¡Fue muy humillante! Maldije mentalmente a todos y cada uno de los Lannister.

Esta era la canción, Las lluvias de Castemere:

Y esta es la traducción al castellano que mediocanté:

Y quién sois vos, preguntó el orgulloso señor,
¿para haceros tales reverencias?
Sólo soy un gato con diferente pelaje,
y ésa es toda la verdad que conozco;
con pelaje dorado o pelaje carmesí,
el león garras sigue teniendo,
y las mías son tan largas y afiladas, mi señor,
como las que vais exhibiendo.
De esa manera habló, eso fue lo que dijo
el señor de Castamere,
pero ahora las lluvias lloran en sus salones,
y nadie oírlas puede.
Sí, ahora las lluvias lloran en sus salones,
y ni un alma oírlas puede.

Espero que se lo piensen mejor y no suban el vídeo a la red. Qué vergüenza…

En fin, que dieron mi actuación por válida y conseguí el libro. He aquí la prueba.

Tengo unas ganas locas de leerlo, aunque primero tengo que leer Tormenta de espadas y Festín de cuervos. No os hacéis una idea la ilusión que me hizo ganar el libro.

En cuanto me lo dieron tuve que salir pitando, pues habían llegado otros cazadores de dragones frustrados y, a pesar de tener un aspecto amigable, me superaban en número y había una persona en Twitter que estaba alentando a las masas para cazar a los cazadores de libros. Toda una experiencia, señores. ::

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  1. Jejejejeje!
    Rebe, tenía ganas de aventura y de lograr retos, que quedé un poco frustrada con lo de los farolillos! 😀
    Therwis, te puedo asegurar que después de cantar aquella chufa me temblaban las piernas! Pero mereció la pena 🙂
    Almu, cuando quieras te lo dejo, que tengo dos tomos antes por leer 😉

Deja tu maldición aquí, gracias.

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