L’illusionniste.

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:: Depresión. Es la palabra que te viene a la cabeza cuando terminas de ver esta película. Mira que llevaba tiempo con ganas de verla, ¿eh? Pues Sylvain Chomet me ha decepcionado profundamente. Con Bienvenidos a Belleville (de la que os hablé en una ocasión) quedé muy satisfecha y pensé que, siete años después, se lo iba a currar más. Bueno, la peli esta currada: la animación es fantástica, con esa variedad de personajes de todas las condiciones, estaturas, pesos y rasgos físicos que, saliéndose del canon de belleza standard, se convierten en mis favoritos por su singularidad.

El problema es el argumento, el cual os voy a contar y llenar de spoilers, así que para los que, desoyendo mis consejos, quieran verla, es el momento de abandonar el barco.

Años 50. Un mago, experto en ilusionismo, se ve desplazado del panorama artístico por las nuevas tendencias y abandona París para empezar de nuevo en Reino Unido. Tras varios intentos fallidos, actúa en una pensión escocesa donde conoce a Alice, que se convertirá en su compañera de viaje y vida. Poco después, se trasladan a Londres… ¡y comienza el caos! El personaje de Alice quiere transmitir candor y dulzura, pero a mi lo que me ha hecho pensar es que es una aprovechada y una superficial. Está con el viejo mago para sacarle los cuartos, invirtiendo lo poco que gana el hombre en trapos y zapatos para la niña (nos ha salido fetichista la mocosa). El ilusionista (sí, no tuvieron el detalle de ponerle un nombre al protagonista… cosas que pasan), al intentar, sin éxito ejercer su profesión y con la barrera del idioma presente en su día a día, se ve obligado a trabajar como mecánico, en un escaparate de una corsetería, etc… Mientras, la niñata en casa sin hincarla… ¡no! Bueno, sí, pero su tiempo de ocio lo invierte en coquetear con los vecinos hasta que cae uno: el chulazo del bloque de enfrente. Y sí, se va con él, dándole una patada en el culo al pobre prestidigitador, que, cansado de fracasar una y otra vez, acaba yéndose nuevamente vete tú a saber dónde, dejando una nota donde pone “Los magos no existen”. ¡No hay lugar para la esperanza o la ilusión en este film! Terrible.

La vi acompañada con mi querido Fred e íbamos haciendo alguna gracia conforme transcurría la película, pero, al final, los dos teníamos exactamente la misma sensación de tristeza y desarraigo. Una película bastante demoledora, emocionalmente hablando.  No se, llega un punto en el que confías en que todo acabará bien, que es cuestión de tiempo el que mejore, pero… no.

Y, personalmente, hay algo que no le perdonaré nunca a Chomet y es el trato que le da a un personaje muy especial: el conejo. Este níveo cuadrúpedo, característico por su mala baba y sus mordiscos gratuitos, es el fiel compañero del ilusionista. Se gana el pan gracias a los trucos que realiza conjuntamente con el animalín, aunque es cierto que le ha chafado más de un número al pobre hombre. De hecho, el cariño que el mago tiene por el conejo lo demuestra en una ocasión cuando cree que Alice lo ha guisado y lo busca desaforadamente por el apartamento donde viven. Bueno, pues… ¿qué le pasa al conejo? ¡¡¡Lo abandonan en un monte una noche de lluvia!!! Es espantoso. Me resultó muy traumatizante y no soy la única que se siente así.

En resumidas cuentas, el Premio del Cine Europeo y el César al Mejor Largometraje de Animación del año, entre otros muchos galardones internacionales, unido a las nominaciones al Oscar 2011 y al Globo de Oro 2011 a la Mejor Película de Animación son una falacia. Creo que es una película de intenciones, es decir, entiendo que quiera hacer una reflexión sobre el pasado y el futuro, reflejado en la caída del Music Hall y el principio de la sociedad de consumo. Cambio de valores y sociedades. Pero, ¿significa forzosamente entregarse al drama? El ilusionista acaba rendido y llega a manifestar que todo a lo que se ha dedicado en su vida es falso.

Y hay una parte durísima en la que un ventrílocuo, que comparte sino con el protagonista, acaba vendiendo su muñeco (el cual está en el escaparate de una tienda sin precio siquiera, con la opción abierta de que el cliente proponga una suma) y termina mendigando lastimeramente en la calle (de hecho, debió morir en las escaleras esa misma noche).

Para quien lo quiera. Sólo puede deleitarte visualmente.

Imagenes del tumblr de la peli. ::

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