Guerra bacteriológica.

Estándar

:: ¡Buenos días, amigos y amigas! Después del éxito de la primera entrega, vuelvo con una nueva edición de Cosas realmente traumatizantes y completamente innecesarias.

¿Con qué os voy a asustar hoy? Pues con lo mismo que me horroricé ayer llevando unos papeles al edificio mundialmente conocido como La gota de leche, en Gijón (¿dónde si no podrías encontrar un nombre tan peculiar para un organismo público?). Mientras esperaba mi turno en un banco acolchado muy confortable, me fijé en que los radiadores estaban perfectamente pintados e, incluso, algunos de ellos tenían unos grabados en forma de hojas de acanto, muy corintios ellos. Más tarde, estuve alabando mentalmente los mosaicos que conservaron en las paredes de las escaleras que dan al piso de arriba, muy cuidados y de una belleza indiscutible. Hasta que alcé los ojos y ahí estaba esto:

De acuerdo; en sus tiempos, La gota de leche era ambulatorio y recuerdo que de pequeña nos llevaron los del colegio a vacunarnos de no se qué, pero a ver… ¿En serio? ¿Sembrar la muerte? Estoy totalmente de acuerdo con la guerra al esputo; la gente está sin civilizar y no hay que pringar la calle con flemas. Me impactó, la verdad. No esperaba ver nada acerca de muerte y esputos a esas horas de la mañana. ¡Tre- men- do!. ::

Anuncios

»

Deja tu maldición aquí, gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s