Bodas.

Estándar

:: Es curioso. Durante mi infancia y juventud (sí, hoy me levanté siendo una octogenaria) no tuve muchas bodas. Mi récord venció hace dos años y en 2012, ¡¡¡tengo tres bodas!!! David & Ana. Elena & Felipe. A&I (mantengo el anonimato de esta pareja, porque me dieron la exclusiva ayer y no lo puedo pregonar aún). 28 de abril, 7 de julio y 28 de julio, respectivamente.

“A” me comentaba que todavía había muchas que tenía pendientes, pero eso, como la mayor parte de las cosas en la vida, es cuestión de tiempo. Entre otras cosas, salió en la conversación el tema de los detalles de boda. Personalmente, prefiero que sean funcionales, nada de las míticas figuritas que solo sirven para ponerlas en un rincón de la estantería y que se cubran de polvo. Realmente nunca había fantaseado con los detalles de boda (en mi boda imaginaria no hay lugar para ellos), pero, como me animo enseguida a poco que me estimules y, tras consultar exhaustivamente todas las posibilidades, ahí va un listado de los objetos más atrayentes para este tipo de celebración:

1)   Pastel-toalla: Me parece de lo más original y práctico que puede haber en esta vida. Una toalla presentada en forma de pastelito. ¡Delicioso! Un montón de modelos, formas y colores. Los vi al natural y dan el pego.  Va d-Boda me respalda. Novias del mundo, consultar ese blog; es genial.

2)   Vasos de chupito: Si se te apetece hacer una fiesta en casa o simplemente tomarte un lingotazo discreto, el vaso de chupito es tu fiel aliado. Por eso creo que es una buena idea y Las manitas de Bethiel me respalda, con estas bellezas. Hechos a mano, pudiendo variar el dibujo (completamente personalizado) y, si eres un poco curiosín, lo puedes hacer tú mismo. Es una prueba de amor: si eres sobrevives tras pintar con tu pareja 120 vasos de chupitos, es que estáis hechos el uno para el otro.

3)   Licores: Estamos en un país en el que el alcohol se agradece, independiente de la edad y la condición social. Desde benjamines a los licores de toda la vida, bien presentados. En el caso de A&I, la familia del novio vienen desde Madrid y sería una buena idea proporcionarles algo típico de Asturias. Como una fabada al vacío no es lo suficientemente elegante para una ocasión así, una botellina de sidra o unos licores con repujados de trisqueles pueden ser la opción perfecta. Licores Osmaios es lo que buscas y, aunque sean gallegos, ya sabes lo que se dice: gallegos y asturianos, primos hermanos.

4)   Velas: Decorativas, aromáticas y creadoras de atmósferas íntimas. Son una debilidad y, después de haber visto estás, estoy totalmente cautivada. ¿No son preciosas? No sabes si olerlas o pegarles un mordisco. Hay mil variantes. Éstas las puedes encontrar en Hispabodas.  Desprenden una ternura infinita (por los siglos de los siglos).

5)   Jabones: Llamas guarros a tus invitados y encima te dan las gracias. Es el detalle perfecto y hay mil aromas, formas y colores para elegir. ¡Es imposible no acertar! Jabones caseros tienen experiencia en bodas y son una elección a tener en cuenta. Muy bien presentado.

6)   Salero y pimentero: Opto por los que son de madera o de cerámica un poco trabajada, ya que los de plástico o los de pseudoporcelana con un diseño de tienda de todo a 100 no me gustan nada. Estos que os presento son muy sencillos, pero mira… el rococó para quien lo quiera. También son de Hispabodas.

7)   Bloc de notas: Siempre es necesario apuntar cosas y, en este caso, la presentación me ha conquistado. Yo sería la mítica que nunca lo usaría, porque solo con verlo ya me satisfaría y no querría que se acabara nunca. Precioso, muy elegante y fino. Al nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul.

8)   Caramelos: Las parejas con retoños merecen un trato de favor y esta maleta transportadora de caramelos es ideal para ellos. Es totalmente personalizable y te sales de lo clásico sin caer en la horterada. ¡Y las maletas vienen con ruedas! Los niños con pajarita harían carreras y derraparían como locos.

9)   Reloj de cocina: Olvídate de la clásica gallina. Aquí lo que mola son los helados con el slogan “Time to sweet celebrations”. Déjanos caer en la tentación y líbranos del colesterol. Amén. Hay más modelos, como éste, dependiendo del estilo de cada pareja y/o del invitado. En la variedad está el gusto y triunfarás.

10)   Juego de cartas: El poker está de moda y siempre viene bien tener un as en la manga. No es una cuestión de sexos el hecho de jugar, pero es el clásico regalo que la población masculina agradece con efusividad. Es mejor que el puro. Es absurdo: hasta los no fumadores echan unas buenas caladas por borreguismo ilustrado.

¿Qué os ha parecido? ¿Soy muy hortera o extravagante? Quiero opiniones y sugerencias, ya que “A” quiere hacer una recopilación de canciones bonitas para su boda y necesito que me echéis una mano. Yo, de momento, aporto las tres que me gustarían que sonaran en mi boda.

Y fueron felices y comieron perdices. ::

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