Arbolescultura.

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:: Este fin de semana, mi gran amiga Ángela, sabiendo lo mucho que me gustan las rarezas, me comentó que había visto a un fulano que hacía sillas con las ramas de los árboles que aún seguían plantados. Me pareció algo muy original, me picó la curiosidad y ¡voilá! encontrado en el Google (mi amigo del alma).

Se trata de un matrimonio australiano que se dedica a hacer arbolescultura, técnica de cultivo que mediante injertos, orientación de las ramas y poda, da forma a los troncos, ramas y raíces de los árboles para crear formas útiles u ornamentales. Peter Cook y Becky Northey hacen de este concepto un arte y, a parte de ser agradable estéticamente, es muy funcional. Te sientas cómodamente mientras lees o te dedicas a la vida contemplativa. Tendré que decirle a mi amigo Miguel (kiwi en Welliwood) que se acerque a Queensland y me coja una.

No son los primeros que se dedican a esto. El primer hombre reconocido que se dedicó a la arboescultura fue John Krubsack, un banquero que hacía de granjero en su tiempo libre en Embarrass (Wisconsin) En 1914, presentó en sociedad su primera silla, la misma en la que está sentado en la foto. Muy majo el hombre. Le siguieron hombres como Axel Erlandson,  Arthur Wiechula, David Nash, Dan Ladd, Nirandr Boonnetr, Richard Reames, Christopher Cattle o Mr. Wu, cada uno de un rincón distinto del mundo. por lo que se juega con la diversidad cultural, arbórea y temporal.

Es como crear maravillas increíbles con un bonsái enorme. ¿Qué os voy a decir? Me fascina y creo que, menos con la logopedia, una puede hacerse rica con lo que sea. Porque la gente que se dedica a esto argumenta que lo hacen por lo satisfactorio que resulta estar en comunión con la naturaleza, las posibilidades artísticas y/o lo apasionante que resulta dejar un mundo mejor para las generaciones venideras, pero luego venden las sillas a 400 euretes… La artesanía se paga, amigos.

Hay otros artistas que también les gusta mezclar los términos “silla” y “árbol”, como les sucede a Michel Bussein y Máximo González. Cada uno con su estilo. El primero realiza sillas vivientes, que consisten en hacer crecer árboles dentro de una silla de plástico transparente y, cuando tengan la solidez y la forma pertinente, se retira la silla artificial y queda la arbórea.

Máximo González conjuga la silla artesana y tradicional con fragmentos de árboles, haciendo una exposición sencilla y de belleza serena. La instalación viene con un cuento y un poema que hablan sobre la historia de cada silla, a la manera de una fábula. Para más información sobre el mundo de la arbolescultura, pasaron la página Arborsmith Studios, ya que es muy completa y trae miles de fotos que os dejaran con la boca abierta. A mi me han gustado mucho las creaciones de Axel Erlandson, especialmente el Basket Tree y el Needle and Thread Tree. Viene en inglés, pero se que no es un problema; “espicais inglis veri güel”. ::

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